Sin dudas repetiría esta experiencia.
Alumno 5to año
Colegio de la Inmaculada Concepción
Santa Fe
La primera impresión que tuve de los Ejercicios Espirituales virtuales no fue tan buena, creí que el tema de hacerlos por videollamada, a la noche y con gente que por ahí no conocía iba a influir mucho en la participación, pero me anoté porque necesitaba algo para fortalecer mi relación con Dios en la cuarentena. Al final fue todo lo contrario. Al tercer día de reunión ya teníamos muchísima confianza entre los del grupo, nos teníamos que turnar para hablar y nos quedábamos en la reunión después de terminar el encuentro. Me gustó tanto que decidí anotarme para la profundización, algo de lo que tampoco me arrepiento. Empecé con un grupo nuevo, y esta vez al segundo día ya hablábamos como si nos conociéramos desde chicos.
Me gustó muchísimo y me sirvió para abrir los ojos y verle el lado bueno a todo lo que estamos pasando, a pensar en muchas cosas importantes que a veces se me pasan de largo. Me ayudó a valorar las pequeñas cosas y a encontrar a Dios en la vida cotidiana, a aumentar mi fe y a poner todo en sus manos. Tuvimos la posibilidad de hacer un retiro con gente de otros lugares desde nuestras casas, otra vez más que Dios demuestra lo grande que es su amor, que nos une sin depender cómo y dónde sea. La verdad estoy muy agradecido y valoro muchísimo todo el esfuerzo y el tiempo que hubo detrás del retiro. Sin dudas repetiría esta experiencia.
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